Nos llamaron a ser líderes, no mártires. (Respuesta al Maestro Juan Vera)

Leo una columna de Juan Vera (la que recomiendo totalmente)

En_la_mecedora.jpg

(http://www.juanveragil.com/2011/04/y-de-nuevo-la-felicidad.html) y no pudeo dejar de comentarle.  

El objeto de guardar la respuesta acá no es más que dejarla disponible para mi propia necesidad de centrar la atención, esa que a veces se nos olvida.  Si a alguien además sirve... mucho mejor.

 

Estimado Juan, 


Veo tu columna y no puedo más que concordar con ambos... casi con un derroche de obsecuencia.  Y creo que es porque el análisis en nuestros días es tan vertiginoso y dinámico como los días mismos.  En este "Arte de dirigir" no es mentira que el orden de los factores puede alterar el producto, y ¡que bueno que así sea! porque el producto debe ser situacional.  Hay días en que buscamos, otros que construimos, y así productividad primero, felicidad después y viceversa... el bendito (en el sentido más positivo de la palabra) viceversa del que están llenas nuestras horas de quienes tenemos cada día que enfrentar a un equipo que requiere ser dirigido.

Hoy más que nunca estoy seguro de que el navegar en nuestro viceversa es uno de los mayores desafíos como directivos... porque ese navegar tiene de todo un poco y requiere de un gran sentido de alerta.

Por lo que luego de estar "cómodamente" de acuerdo con ambos, me pregunto entonces... que debería hacer un directivo?, quien debería ser aquel que navega en estas aguas turbulentas? y ahí cierro mi propio círculo que se genera con tu artículo... y quizás con tus clases.

La construcción del estado de felicidad no sólo puede, sino que debe comenzar con uno mismo... es la única forma de hablar desde sí, de generar el ejemplo necesario... Cuántas veces no nos encontramos con directivos que por ser los promotores de la felicidad de sus dirigidos olvidan su propia integridad disociando las partes de su propia vida, de su propio ser.  Los seres humanos somos seres complejos, y el dirigir es un acto puramente humano.
Por eso la invitación para los "colegas" es a mirar también como está su propia felicidad.  Nuestra tradición y herencia cultural en Latam, nos empuja a ser mejores por la vía del propio martirio, eso es lo que debe ser cambiado.  Qeu hacemos cada día para que la persona que sostiene al "lider" sea lo suficientemente feliz.  Meditas? Corres? escribes? abrazas a tus hijos? pintas? escribes? lees? sudoku? no importa mientras lo sientas como parte de la construcción de tu propio bienestar.


Nadie puede promover el bienestar de otros desde el propio sufrimiento.  Estamos llamados a ser directivos, no mártires.
Y cuando el bienestar en su más amplio sentido de la palabra, se apodera de un equipo, nada malo puede salir de aquello.

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