REGISTRO CIVIL, SU PECADO FUE INNOVAR.

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En los últimos meses a quienes nos ha gustado desde siempre la modernización pública y el uso de tecnología para lograrlo, nos ha golpeado fuerte  el caso del Registro Civil y de Identificación.  Un servicio que fue pionero en la aplicación de tecnología para la gestión de su front-office y que de alguna forma marcó tendencias en temas de atención al público.   Razones particulares hay muchas, algunas más mito que realidad, otras más dogmáticas que objetivas en el análisis.  Sin embargo de todas las que he escuchado y leído, creo que el proceso de crisis se fue gestando a fuego lento durante años en base a una razón bastante evidente y previsible que hoy, cuando todos somos generales, podemos discutir y que es el título de este texto… su pecado fue innovar.

El Registro Civil  se durmió en los laureles y posiblemente le acomodó el resultado a que se había llegado.  Eso trajo como consecuencia temas importantes de gestión pública como dice Ernesto Evans Espiñeira.   La posibilidad de centrarse en el ciudadano (ciudadano céntrico como dice Alejandro Barros) fue imposible sin seguir haciendo esfuerzos importantes en modernización al mismo tiempo que tenía que mantener una maquinaria tecnológica con pocos precedentes a nivel nacional en el sector público.  En el fondo, finalmente una crisis de crecimiento que no lograron administrar.  

Sin embargo, creo que lo grave es lo tardío de la alerta, y como la obsolescencia tecnológica no fue considerada y de alguna forma fue mal entregada con poca visión de proyecto tecnológico al sector privado. 

Entonces, el gran problema del registro civil en su momento fue el atreverse a implementar tecnología a una tasa que salvo Impuestos Internos, ningún otro servicio público logró.  Cabe entonces preguntarse cuál fue la diferencia que marcó Impuestos Internos para no caer en lo mismo.  Primero, que tuvo la visión de fortalecer a discreción el área de tecnología del servicio.  Para esa área da la impresión que nunca han faltado recursos ya que los directivos han tenido la habilidad de justificar cada aumento presupuestario con beneficios económicos para el servicio, cada peso invertido se paga con creces.  El manejo presupuestario tiene una razón también que hay que considerar.  Es distinto colgar del organigrama del Ministerio de Hacienda, que del de Justicia, sobre todo cuando este último se encontraba desarrollando la reforma procesal penal de una profundidad que todos conocemos. 

Así, creo que la conclusión más crítica a la que se puede llegar, luego de conocer la situación de muchos servicios públicos es que el problema de la no administración de plataformas informáticas es algo que está transversalizado en el sector público.   El problema es que pocos servicios como el Registro Civil los tienen tan ubicados en el front-office.  Solo piensen en los sistemas ERP de gobierno, en los de RRHH y su brutal retraso en la actualización, los sistemas de inventario, los sistemas de control de existencias, etc.  Pero como eso no es evidente para el ciudadano a nadie le importa demasiado.  El caso es la pérdida de valor que eso genera y las grandes deficiencias en la administración y la gestión se van arreglando en el camino.  En el año 2009 me toco ser en parte , como Jefe de la División de Gestión estratégica del INDAP, responsable del componente operativo de la ley de transparencia, posteriormente me ha tocado conocer las historias de otros servicios y finalmente en el 2010 encarar el desafío a nivel local en el área de sistemas.  La vedette de la aplicación era la publicación de los contratos personales de los servicios públicos.  Dicha información que para esos años ya debería haber estado fácilmente disponible en los sistemas no estaba, al menos no completa, ni menos totalmente ordenada.  Toda ella debe pasar por una serie de análisis y ordenamientos (Planilleo nivel experto) para dar los resultados que a todos nos tienen orgullosos, por la obsolescencia tecnológica y por la falta de estrategias internas digitales por parte de los servicios.  

Lo anterior es por la poca posibilidad real de gestión tecnológica que existe.  ¿Cuántos servicios se plantean un real RoadMap de 4 años, que de alguna forma, vaya incorporando los procesos de mantención y administración de las plataformas?  ¿A cuántos directores de servicios les interesa jugarse su capital en una negociación con hacienda que generará una inversión importante para luego demostrar que lo que viene es la generación de gastos corrientes estables para los años venideros y que el único beneficio es una mejor atención al ciudadano? cuando hay necesidades posiblemente más urgentes, y que con suerte cada uno de esos directores durará 4 años en su cargo.  Entonces la posiblidad de desarrollar esos procesos de transformación haciendo la ingeniería de detalle necesaria, en los sistemas de licitación, en la exploración demercado tanto para los nuevos desarrollos como para las mantenciones de los sistemas, es mínima.

Quizás por eso hay quienes plantean que es más cómodo pensar en estrategias cortas, de proyectos de rápidos resultados pero que si bien son visibles para el ciudadano, no están tocando el fondo del problema y que por lo tanto están lejos de modernizar en realidad el sector público como se requiere, lo cual más temprano que tarde mostrará sus consecuencias.  Esto que parece un mal augurio no es más que la constatación de la cantidad de sistemas y plataformas desactualizadas en el estado y que cada vez están generando mayor riesgo en el manejo de la información y sobre todo en la capacidad de seguir realizando sus tareas, porque ya no corren en el explorador de tal o cual versión, porque la base de datos ya no  es compatible o sencillamente no tiene soporte, o finalmente porque ya no hay nadie que maneje los lenguajes de desarrollo para hacer los correctivos o evolutivos propios de cualquier sistema.

Es por eso que creo un error buscar culpables en el tema de del Registro Civil, y analizar las causas de raíz que se pueden estar repitiendo en el resto del aparato público y que aún no muestra sus consecuencias. Al final al registro civil le pasó que no fue capaz de sostener su modernización en un sistema presupuestario, político y organizacional de estado que no está o al menos no estaba preparado para las grandes transformaciones tecnológicas.  Como dije, su pecado fue innovar.

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